lunes, 6 de abril de 2009

Donde el Corazón te lleve


Cada vez que te sientas extraviado, confuso, piensa en los arboles,
recuerda su manera de crecer.
Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces,
es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular su savia.
Raíces y copa han de tener la misma medida,
has de estar en las cosas y sobre ellas: solo así podrás ofrecer sombra y reparo, solo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y frutos.
Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer,
no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda.
Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo,
sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda mas aun.
Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón.
Y cuando te hable, levántate y ve donde el te lleve.

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